sábado, 13 de febrero de 2010

8 de Septiembre: Su Nacimiento

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“y se le cumplió a Ana su tiempo, y el mes noveno alumbró. Y preguntó a la comadrona: “¿que es lo que he dado a luz? Y la comadrona respondió: “una niña”. Entonces Ana exclamó: “mi alma ha sido hoy enaltecida”. Y reclinó a la niña en la cuna. Habiéndose transcurrido el tiempo marcado por la ley, ana se purificó. Dio el pecho a la niña y le puso por nombre Mariam”

Estas palabras del protoevangelio de santiago (capitulo V, 2) describen el nacimiento de María, un acontecimiento que marcó un antes y un después en la historia del mundo por su significado y sobretodo por lo que supuso después. Esta singular fiesta conocida en el lenguaje litúrgico y religioso como Natividad se celebra como todos sabemos el 8 de septiembre y es junto con la Purificación (2 de febrero), la Anunciación de Marzo (25 de marzo) y la Asunción (15 de agosto), una de las fiestas mas antiguas que se conocen en honor a la virgen pues se remonta al siglo V.

Debido a su importancia numerosos pueblos ( al menos una veintena en la provincia de sevilla) y ciudades, desde tiempo inmemorial, dan a esta fiesta litúrgica la categoría de fiesta patronal o regional y entre ellos destaca nuestro pueblo, Cantillana, donde se celebra como en ningún otro lugar esta solemnidad de la virgen festejando por todo lo alto el nacimiento de María.

Se nos caracteriza por la intensidad y la exaltación con la que vivimos este fiesta en el seno de nuestra hermandad y es que no es para menos porque los pastoreños somos consciente, o al menos debemos serlo, del significado y la importancia que entraña dicha solemnidad. Conmemoramos la aparición en el mundo de la mujer elegida y predestinada desde la eternidad para ser la madre del hijo de Dios, conmemoramos la aparición de la virgen pura, Inmaculada y sin pecado, en un mundo manchado por la culpa, conmemoramos el principio de la historia de la salvación porque el nacimiento de María representa la aparición en el mundo de la que será la madre del salvador y conmemoramos el pórtico de la gran manifestación del amor de Dios, aunque todo ello queda perfectamente resumido en el Argot pastoreño como “EL DÍA DE LA PASTORA”, la fiesta mayor y principal de nuestra hermandad y el eje central de todo el calendario festivo de nuestra villa en torno al cual gira todo.

Los nacimientos siempre son motivos de celebración en el seno de las familias, son motivo de alegría y de gozo, es la bienvenida al mundo de una nueva criatura. Entre ellos el mas importante para nosotros fue el Nacimiento de Cristo, la Navidad, el cual es celebrado en el mundo entero por creyentes y no creyentes, de una forma tan intensa que ninguna otra fiesta en el año tiene tanta repercusión. Y no menos celebrado es el nacimiento de María en Cantillana, incluso más que el de Cristo, pero estamos en la tierra de María y eso Dios lo comprende, “ a Dios no le sienta mal / saberte la preferida” así lo dice el poeta Rafael Motesinos en una décima de su producción.

En Cantillana vivimos nuestro particular “Adviento pastoreño” porque desde días antes nos preparamos interiormente para recibir a María, el reloj de nuestro interior nos avisa y nos prepara con tiempo, no hace falta calendario que nos alerte de la llegada de la fiesta porque nuestro interior la presiente, así lo dice una conocida sevillana que comienza de este modo: “no te hace falta pastora que un calendario señale...”. De igual modo nuestra preparación también se exterioriza, y en eso precisamente somos expertos los cantillaneros. La popular sevillana lo pregona diciendo “Nació la virgen el 8 de septiembre y Cantillana entera de gala viste...”, gala que se refleja en las miles de banderas con los colores de nuestra nación que ondean en nuestras calles, o en los numerosos arcos que simbolizan el triunfo del nacimiento de la madre de Dios, o en los miles de cohetes que anuncian la llegada del mes dedicado a la Pastora, o en los preciosos trajes que las mujeres lucen, o en las fachadas recién pintadas y las casa recién limpias, o en los balcones engalanados donde le ofrecemos a la virgen lo mejor que tenemos, o en las cocinas repletas de comidas típicas, o en las mujeres recién peinadas, o en las mantillas que extendidas en las camas, se airean esperando el momento, o en los dos rosarios femeninos de gala. Todo un sin fin de elementos externos con los que Cantillana anuncia a los cuatro vientos la inminente llegada de la Madre de Dios.

Cuando llega la hora Cantillana está preparada , todo se ha alterado, hasta en el mínimo detalle se nota la presencia de septiembre y la cercanía del día, se palpa en el buen humor de los pastoreños o en el mal humor de quien no lo es, dicen los mayores que hasta los dolores desaparecen y es que la pastora y su fiesta todo lo puede. Pero... de todos los lugares donde se refleja la llegada del día mas grande, el mas importante es la parroquia, ella también se transforma, se reviste de añejas colgaduras rojas que delatan la antigüedad de los cultos, y se ilumina por valiosas lámparas de cristal, la parroquia quiere ser pastoreña hasta su torre desde donde cuelgan banderas y escudos relacionados con nuestra hermandad.

Y de nuevo traigo a colación el nacimiento de Jesús, si en Navidad cada cristiano para conmemorar tal acontecimiento, construye en su casa su tradicional belén o como a mí me gusta llamarlo “nacimiento”, utilizando materiales tan pastoreños como el corcho y el lentisco, también en septiembre en la parroquia de Cantillana se levanta en honor de la pastora un particular “Nacimiento” de grandes dimensiones, también de corcho romero y lentisco, pero esta vez para conmemorar “el otro nacimiento” el de María, se trata del altar efímero que cada año sirve de trono a la pastora para presidir su solemne Novena, todo una alegoría pastoreña, una catequesis mariana que a pesar de su simbología todo pastoreño comprende perfectamente. Es tan antiguo como la misma hermandad y su montaje se remonta al siglo XVIII, impresiona a todo el que lo admira y su nombre es EL RISCO DE LA PASTORA DIVINA, la mas acertada recreación del mismísimo cielo, donde las almas se encaminan todas en una misma dirección, buscando la cúspide donde está la Pastora, aquella niña que cada año por septiembre nace de santa Ana y cuyo nacimiento en Cantillana festejamos como en ningún otro lugar. A la madre de Dios hay que recibirla en el mundo con los mejores honores porque en el momento de su nacimiento ya había sido elegida por Dios, porque Nueve meses antes, justo en el momento de su concepción ya había sido preservada de toda mancha de pecado por especial gracia y privilegio del Altísimo.

Comencé reproduciendo las palabras del Protoevangelio de Santiago donde se narraba el nacimiento de María y termino exponiendo una preciosa plegaria con la que los pastoreños de Cantillana describimos, a nuestro modo, ese mismo nacimiento que tanto bien trajo al mundo. Son distintas las formas, pero el contenido es el mismo, lo ocurrido aquel lejano y sagrado 8 de Septiembre:
“en este día sagrado nació la reina del cielo y fue su primer regalo un cayado y un sombrero , la vistieron de Pastora con pellica y terciopelo y el padre eterno gozaba en el verde risco del cielo...”

Jesús Cañavate Rodriguez
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2 comentarios:

Paz dijo...

Enhorabuena Jesús!, es la primera vez que publicamente paso a dar la enhorabuena a un futuro colega, según tengo entendido.



Isaías Rodríguez

Anónimo dijo...

Precioso Articulo. Enorabuena Jesus.