miércoles, 14 de noviembre de 2012

Pastoreño de corazón (VII)



María Rivero García


Hoy en esta sección que tanto éxito está cosechando, traemos una nueva pastoreña, en este caso es María Rivero García, conocida popularmente como “la chorrita”, y que residía en una de las plazas más emblemáticas y populares de Cantillana como es la del Sagrado Corazón de Jesús, conocida como de la cruz de los caídos, por el monumento que se levanta en el centro de la misma.

María se caracterizaba por vivir intensamente la devoción a la Divina Pastora, de una forma especial esperaba las fiestas pastoreñas, encargándose del exorno de la plaza de la cruz de los caídos junto a su vecina y también gran pastoreña Dorotea. Como cada calle tiene a su particular tesorera encargada de recaudar el dinero necesario para sufragar los gastos del exorno de la calle, cohetes o convites que se daba a las bandas de música, María se encargaba de ello.

Fue una persona muy religiosa, asistiendo diariamente a misa en la cercana Parroquia donde dirigía sus oraciones a la Divina Pastora en su camarín, pero también antes de dormir cada noche le dedicaba unos momentos a la oración a la Virgen, la Divina Pastora estaba presente en cada rincón de su hogar, no obstante vivió en la casa que fue de las hermanas Rivas donde se conserva la chimenea que sirvió de camarín de la Pastora durante su ocultamiento en los tristes momentos de la guerra civil.

Esta pastoreña disfrutaba con ilusión todas las fiestas de la Pastora, asistiendo a todos los cultos que en su honor le dedica la Hermandad, la romería que anualmente cierra nuestro ciclo festivo también era muy esperada por María invitando a su puerta todos los años al tamborilero a tomar una copa de anís y rosquillos mientras que alegraba con su toque romero la popular plazoleta entre las palmas y los bailes de las vecinas, nunca le faltó un puro al “tío del tambor”  en la Cruz de los Caídos.

Cada año, la sublime noche del 8 de Septiembre, cuando le quedaba pocos metros para volver a su casa y tras subir majestuosamente la cuesta del reloj, la Divina Pastora pasaba por la puerta de María, que la recibía  las alabanzas y oraciones que salían de lo más profundo de su corazón. Una de las últimas veces que contempló en vida a tan preciada Imagen, fue en febrero de 1978, cuando volvía la imagen en procesión desde la plaza del Llano, al regresar de su restauración, fue un momento emotivo cuando la Virgen se paró junto a su puerta y ante Ella dirigió una vez más sus oraciones y plegarias.

Supo trasmitir a su familia el amor y la devoción a la Madre del Buen Pastor, desde sus posibilidades colaboró con su Hermandad y fue donante de una oveja para el Risco; falleció en 1979, estando su alma dichosa junto a la Reina de los Cielos, Pastora Divina de nuestras almas. Fue una pastoreña más, que desde su humildad y sus posibilidades engrandeció a la hermandad y a la devoción más grande de nuestro pueblo. Se ruega a todos los lectores una oración por su eterno descanso.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Orgullosa estoy de ver tenido una bisabuela tan Pastoreña como era Maria y como era Pastora, dos personas que supo transmitir a su familia ese amor y esa devoción por la Divina Pastora. Le agradesco a este blog por acordarse de María.


Pastora Guerrero